sábado, 1 de abril de 2017

323.- Las guerras en la naturaleza



Las guerras en la naturaleza, también, están basadas en el engaño del enemigo. Nuestros primos, los chimpancés, también entablan conflictos y ataques entre distintos clanes, que terminan en auténticas carnicerías.

Las guerras en la naturaleza no son ocasionales, es la normalidad. Un ejemplo claro de estos conflictos lo presentan las hormigas, guerras donde hay ataques y muertos, perfectamente coordinados por parte de los atacantes y manteniendo al otro hormiguero perdedor en un estado de rehén para el beneficio propio del ganador de la contienda. Entre los animales, la guerra siempre es cuerpo a cuerpo, no hay otra. En los humanos también lo fue cuando no existían armas poderosas que podían disparar a distancia, se llegaba al cuerpo a cuerpo entre los soldados, incluso el jefe del grupo o el mismo rey, se exponía a morir de un lanzazo en combate.
Fotografía perteneciente al contenedor de imágenes de Google.
Código: chimpance-uganda.jpg.imgw.1280.1280.
Las hormigas y otros insectos como las avispas, hacen estas guerras por poder, esclavizando al vencido, como sería atrapar y paralizar a sus enemigos o bombardearlos con ácido fórmico lo mismo que ocurre con las guerras entre los hombres, vencer al enemigo y deprimirlo lo mas pronto posible.. Esto también lo podemos ver en grupos mucho más evolucionados y próximos a nosotros como son los chimpancés, estos se unen en tropas y se arman con palos y piedras para acorralar y atacar a grupos vecinos, mientras unos acorralan al grupo, otros les esperan con palos y piedras y les golpean hasta llegar a matar a los rivales.
Fotografía perteneciente al contenedor de imágenes de Google.
Código: Hormigas-Gabon-Rouvin-Wikimedia-Commons_425067494_98627_667x375
En el Parque Gombe, en Tanzania, hace más de cuarenta años comenzó un conflico entre los primates no humanos que fue documentado por la naturalista Jane Goodall. Un grupo de ocho chimpancés ataco a un joven con gran violencia y salvaje fuerza sobre la espalda del chimpancé, durante diez minutos. Tengamos en cuenta que un chimpancé, tiene cuatro veces más fuerza que un hombre. Lógicamente, tras la paliza, este individuo murió. Tres años después de este ataque, todos los miembros de su clan habían sido aniquilados de forma brutal, en esta guerra entre los dos clanes de chimpancés. Es por lo tanto, una estrategia más para lograr el dominio sobre los grupos vecinos, ampliando de esta manera su territorio.

Otro ejemplo son los suricatas, los cuales ante la falta de recursos para su alimentación, invaden el territorio de sus vecinos, si estos son inferiores en número. Muerden y matan a sus rivales vecinos, incluso a las crías si estas no están protegidas